Antecedentes
de los estudios culturales.
Durante los años sesenta
surge un movimiento de intelectuales conformado por Raymond Williams, Richard
Hoggart y Edward Thompson, asistidos por Stuart Hall (Borja, 2015), los cuales
se distancian del marxismo dogmático que era imperante en esta década para
pasar a un marxismo culturalista que tiene un enfoque crítico complejo.
Es decir, aporta una visión a lo cultural y conlleva o apuesta a un
proyecto político de ambiciones de la cultura en la sociedad.
La génesis del proyecto político
(estudios culturales) se inaugura en la universidad de Birmingham y se crea el Centro para los Estudios Culturales
Contemporáneos. En este sentido, se produjeron una gran cantidad de
trabajos, configurando los ámbitos políticos y sociales. Según Quirós (2003) el
interés se centra en el estudio aproximado en la comunicación de las masas. Es
decir, el acercamiento analítico de manera específica en el proceso social que,
corresponde a la atribución de sentido en la realidad, desarrollo de la
cultura, prácticas sociales compartidas en un espacio convencional de
significados.
En cuanto a las influencias teóricas y
campos de estudios, Borja (2015) menciona que, la concentración se puede
establecer en dos elementos determinantes. En primer lugar, el interaccionismo
social que, pretende un acercamiento en la dimensión etnográfica y analiza los
valores, significaciones vividas. Es decir, la forma de comportamiento de las
culturas dominadas frente al de la dominante. En segundo lugar, la corriente
ortodoxa del marxismo, acá se retomarán aspectos de la ideología y se advertirá
que ya no es un simple reflejo de la base material, sino que es una
reproducción activa en la función de la sociedad.
De modo que, las áreas de los Estudios
Culturales poseen una interdisciplinariedad, sus áreas de estudio serán
numerosas, entre algunas están: género sexualidad, identidad cultural y
nacional, Colonialismo y poscolonialismo, raza y etnicidad, Cultura popular,
entre otras (Borja, 2015). En otras palabras, los campos de estudio se enmarcan
dentro de la sociedad y se acoplan a nuevas tendencias del dinamismo social,
conteniendo disciplinas como: psicología, literatura, filosofía, historia, etc.
En cuanto a los estudios culturales
latinoamericanos surgen a partir de los antecedentes anglosajones, entre la
década de los años cincuenta y sesenta (Pulido Tirado, 2010). Surgen como un
concepto nuevo con influencia de la escuela británica en Birmingham, lo cual,
según Borja (2015) se traduce en dos importantes características que son: (1)
su potencial político y transformativo y (2) se ocupan de las culturas
tradicionalmente marginadas, esto incluye a los grupos subalternos y además a
las comunidades desprestigiadas por el racismo social.
Así mismo, los debates sobre la relación
entre literatura y revolución, según Pulido Tirado (2010) interpelaron a
intelectuales y artistas de todo el continente a definirse en términos no sólo
intelectuales sino también políticos. En otras palabras, la producción
artística y literaria se definió como una base que sustentó el enfoque social
de los Estudios Culturales de América latina.
La genealogía de los estudios culturales
latinoamericanos según Pulido Tirado (2010) está marcada por 3 momentos que
son: la producción ensayística del siglo XIX y XX es así que, los
estudios culturales se presentan como un campo intelectual diverso, interdisciplinario
y político. En América Latina la marca de lo político a partir de los años
treinta ha sido tradicionalmente marxista y se institucionalizó en 1959 con la
revolución cubana y los movimientos revolucionarios de los años sesenta y
setenta.
El
segundo momento se le adjudica a la recepción de los textos de la escuela de
Frankfurt, de los escritos hechos por Teodoro Adorno, Walter Benjamín,
Horkheimer. La genealogía de los estudios culturales latinoamericanos
es múltiple. De manera que, su formación se puede pensar como un proceso de
retroalimentación constante entre diferentes grupos de la sociedad civil, modos
culturales populares instituciones culturales, estados nacionales, corrientes
de pensamiento interna (Pulido Tirado, 2010).
En
tercer lugar, la relación horizontal con desarrollos intelectuales y proyectos
académicos de otras áreas geográficas como los estudios subalternos y el
poscolonialismo. En este sentido, los textos de Guha, Spivak y Parkash son un
fundamento principal (Borja, 2015). Por otra parte, se da la creación de una
agenda de investigación en estudios culturales latinoamericanos en Estados
Unidos (ibíd.). Es decir, de una procedencia de la academia norteamericana, por
lo que, es fundamental la participación de académicos latinoamericanos que trabajan
en las universidades de ese país.
Definiciones
En
cuanto a las definiciones de Estudios Culturales de manera general tenemos que
Stuart Hall citado en Restrepo (s. a.) se refiere a este tipo estudios como un
campo interdisciplinario, para entender los complejos amarres de lo cultural y
el poder en lo concreto requiriendo de una labor intelectual no reduccionista.
A partir de esta definición se puede entender que los Estudios Culturales no se
enfocan en estudiar un fenómeno social visto solo desde una perspectiva, sino
hay varios enfoques en los cuales se puede estudiar dichos fenómenos.
Otra
definición general la establece Szurmuk y Mckee (2009) cuando define los
Estudios Culturales como un abanico de metodologías interdisciplinarias de
investigación. En esta definición se puede interpretar como un conjunto de
ciencias y metodologías que tienen un motivo en común, este es el de dar
explicación a fenómenos sociales que se dieron y se siguen dando en la historia
de la humanidad, pautas de conducta, y la relación intercultural.
Ahora
bien, ya definido los estudios culturales en general es válido saber en este
punto a que se refiere el termino de Estudios Culturales Latinoamericanos. En
cuanto a este enfoque americano sobre estudios de la cultura se tiene que, esta
clase de trabajos se refiere a una empresa interdisciplinaria y multifacética
enfocada en los estudios sobre la cultura Latinoamericana, cuya principal
característica de es su enfoque es la importancia que toman las subculturas
tradicionalmente marginadas incluyendo la de los grupos subalternos y
comunidades de cierta forma desprestigiadas por su sexo, raza, preferencia
sexual entre otras cosas (Szurmuk y Mckee, 2009). En este tipo de estudios
Latinoamericanos cobra importancia toda forma de expresión cultural desde la
más alta cultura hasta la cultura de masas o cultura popular.
En
otras definiciones Auza Garrido (s. a.) ve desde una perspectiva crítica los
E.C. latinoamericanos. En su artículo denominado; Ficciones y realidades de los Estudios Culturales cita a Roberto
Fallarín autor que hace una crítica a este tipo de estudios latinoamericanos al
definirlos como una Fetichización de
la cultura al pensar lo social puede ser remplazado por lo cultural, ya que
esta forma de pensar según el autor deja fuera elementos claves como las
estructuras por la que está formada la sociedad. Interpretando esta crítica se
puede decir que los E. C. latinoamericanos dejan de lado aspectos sociales como
los que tienen que ver con las estructuras en las que se puede dividir la
sociedad, para el autor hay un lazo fuerte de interdependencia entre lo social
y lo cultural.
Por
otra parte, Ríos (2002) define los Estudios culturales Latinoamericanos como un
campo configurado dentro de la tradición crítica, que mantiene un dialogo contantes
y muchas veces conflictivo con las escuelas europeas de pensamiento como lo
son: el estructuralismo francés, la filosofía, el posestructuralismo, modelos
sociológicos de la cultura entre otros. En este punto se puede decir que los
E.C. latinoamericanos son autónomos en sí mismo, es decir que existe una
diferencia marcada entre E.C. europeos y latinoamericanos, en la medida en que
unos se auxilian de las escuelas antes planteadas y los otros las cuestionan.
Por
otro lado, Walsh (2003) hace una clara distinción al establecer que, los E. C.
latinoamericanos a diferencia de otras partes del mundo, son un conjunto de
estudios caracterizados por una fuerte estructura disciplinaria dentro de las
humanidades con un fuerte eje en la literatura, el arte, filosofía, y las
ciencias sociales. Es te autor destaca también un error que se comete en el
proceso sobre los estudios de la cultura, este tiene que ver con separar el
sujeto del objeto del conocimiento, es decir dejar pasar por alto la relación
dialéctica entre sujeto y estructura.
Ahora
bien, sintetizando este conjunto de definiciones se puede llegar a la
conclusión que, existe una diferencia entre las definiciones E. C.
latinoamericanos y E. C. en general. Esta
diferencia es muy marcada, en la medida en que los Estudios Culturales
Latinoamericanos enfocan en la cultura de América Latina, poniendo énfasis en
las subculturas, clase subordinada y cultura popular, cuyos ejes son la
literatura, el arte, la filosofía y las ciencias sociales. Lilos E. C. en
general son un abanico que involucra mucho más que aspectos generales de la
cultura auxiliados por: el estructuralismo francés, la filosofía, el
posestructuralismo, modelos sociológicos de la cultura entre otros.
Momentos en que sientan las bases
los Estudios Culturales Latinoamericanos
Ahora
bien, plasmadas algunas definiciones de los Estudios Culturales
Latinoamericanos, se identificarán algunos momentos, de manera general. Los
momentos o rasgos se basan a partir de algunas influencias de la Escuela de
Frankfurt o de Birmingham, entre otras, y son la base de ellos (los Estudios
Culturales Latinoamericanos). Los momentos importantes en el desarrollo de los
Estudios Culturales Latinoamericanos, son:
1)
La tradición ensayística latinoamericana de los siglos XIX y XX; 2) La
recepción de los textos de la Escuela de Frankfurt, del Centro de Estudios
Culturales Contemporáneos de Birmingham y los del posestructuralismo francés;
3) La relación horizontal con desarrollos intelectuales y proyectos académicos
de otras áreas geográficas como los estudios del subalterno y el
poscolonialismo; y 4) El desarrollo de una agenda de investigación en estudios
culturales latinoamericanos en Estados Unidos ( Szurmuk & Mckee Irwin, 2009,
p. 13).
En
primer lugar, Szurmuk & Mckee Irwin (2009) en el Diccionario de estudios culturales latinoamericanos, se refieren a
la tradición ensayística latinoamericana de los siglos XIX y XX como el origen
de la tradición ensayística. Esto sirvió para debates sobre temas como
cuestiones de lo nacional y lo continental, lo rural y lo urbano. Es decir, que
se enfrentaban lo tradicional, la memoria y la subjetividad ante la modernidad,
la identidad y la ciudadanía.
Este
momento se puede ver plasmado en la literatura y que ha perdurado en ella, pero
en un eje fundamental y es la presencia política y social. Lo nacional y lo
continental, lo rural y lo urbano, se puede identificar en la obra de Domingo
Faustino Sarmiento, Facundo, donde
plasma el desarrollo político, económico y social sobre el área de Sudamérica.
Entonces se puede apegar, la temática de la obra Facundo, al primer apartado
que se identifica en los Estudios Culturales Latinoamericanos como el origen de
ellos.
En
segundo lugar, se ubica el momento denominado La recepción de los textos de la
Escuela de Frankfurt, del Centro de Estudios Culturales Contemporáneos de
Birmingham y los del posestructuralismo francés, y es el momento más crítico
para los Estudios Culturales Latinoamericanos, ya que debe de tener validez en
su genealogía, es decir, seguir la misma línea de los Estudios Culturales de
Inglaterra y Norteamérica y de tal manera ser interpretativos o de utilidad
para la realidad latinoamericana.
Continuando con Szurmuk & Mckee Irwin
(2009) dicen que muchos críticos han
cuestionado el carácter cosmopolita de los estudios culturales argumentado que
en América Latina los estudios culturales tienen una tradición propia (p.
15). Dicho de otra manera, no siguen los modelos de las prácticas de estudio
que surgieron en la academia de Estados Unidos: contradicen la genealogía que
deben de seguir los E., C., de América Latina.
Además,
Szurmuk & Mckee Irwin referencia a algunos autores como culturalistas como
a Altamirano, Monsiváis, Ortiz, Sarlo, etcétera, y que ellos se basaron en los
textos de la Escuela de Frankfurt, del Centro de Estudios Culturales
Contemporáneos de Birmingham y los del posestructuralismo francés, como reza
parte del segundo momento de los Estudios Culturales Latinoamericanos. Por lo cual, queda desacreditado las
opiniones de los críticos que dudan del carácter cosmopolita de los E., C.,
Latinoamericanos.
En
tercer lugar, se encuentra el momento Relación horizontal con desarrollos
intelectuales y proyectos académicos de otras áreas geográficas como los
estudios del subalterno y el poscolonialismo. Este momento, para Szurmuk &
Mckee (2009) y basándose en el libro Orientalismo de Edward Said donde él
incorpora modelos de origen británico y francés. Además, Said plasma registros
de tipo político, literario, filosóficos, entre otros.
Esto
es, los Estudios Culturales de Latinoamérica tienen una relación con los de
Inglaterra y Francia, y se puede ver mediante un puntapié inicial a este esfuerzo intelectual son la Revolución cubana,
la Guerra de Argelia y la descolonización en África. La publicación de las
obras de Aimé Césaire, Franz Fanon y Albert Memmi […] (Szurmuk & Mckee,
2009, p. 17). Pero lo relevante es que Fanon, por ejemplo, tuvo eco en América
Latina, plasmando aspectos psicológicos y de racismo en sus obras Pieles negras y Los condenados de la tierra.
Agregar
que lo poscolonial surge en la academia de los estudios culturales del imperio
norteamericano bajo los textos obtenidos de preocupaciones y escritos urgidos
en África, Asía, Caribe y América Latina. En último lugar, El desarrollo de una
agenda de investigación en estudios culturales latinoamericanos en Estados
Unidos, momento en el que se identifica que algunos estudiosos trabajan en las
universidades de México y Estados Unidos, por ejemplo. Esto como consecuencia
de una exclusión, discriminación y
reconocimiento (Szurmuk & Mckee, 2009, p. 19) hacia el tercer mundo:
visto como irracional, de poca importancia en la teoría y examinado como un
lugar de lo instintivo por la metrópolis.
Precursores y Representantes
Por
otro lado, ya abordado las definiciones y momentos en que sienta sus bases los
Estudios Culturales de Latinoamérica, se puede pasar a tipificar a los
precursores de esta disciplina. Entre ellos se pueden mencionar a Andrés Bello,
Simón Rodríguez, Domingo Faustino Sarmiento, José Martí y José Rodó, según Ríos
(2002). Cada uno de estos precursores con diversos ideales sobre la vida, como Andrés
Bello, por ejemplo, que tenía la perspectiva de si el saber, en cualquier
disciplina, sería un órgano verificador de la vida pública.
Szurmuk
& Mckee (2009) agrega a otros precursores, pero a estos teóricos los
denomina figuras significativas, de los Estudios Culturales de Latinoamérica como
Manuel González Prada, Alfonso Reyes, Pedro Enríquez Ureña, José Vasconsuelos,
José Carlos Mariátegui, Fernando Ortiz, Antonio Candido, Roberto Fernández
Retamar, Ángel Rama y Antonio Cornejo Polar. Agregar que estos teóricos se
pueden ubicar dentro del primer momento que identifican Szurmuk & Mckee en
los Estudios Culturales Latinoamericanos, La tradición ensayística
latinoamericana de los siglos XIX y XX.
Por
lo que se refiere a los representantes de los Estudios Culturales en
Latinoamérica, en este estudio se abordarán a tres teóricos, los más
representativos por así decirlo, y que vienen a dar sus enfoques a la sociedad
Latinoamérica. Los tres estudiosos son Néstor García Canclini, Jesús Martín
Barbero y Ángel Rama. Porqué se abordarán a tres teóricos de los Estudios
culturales. Porque como bien dice Escosteguy (2002) son muchos los autores a
los que se les pueden asociar a los estudios culturales de América Latina, pero
pocos que conocen del tema, desconozcan o solo critiquen.
En
primer lugar, se encuentra le investigador Néstor García Canclini, quien según (Auza
Garrido, s. a.) se concentra en
investigar el consumo al interior de lo popular, pues este elemento es la vía
de expansión de las hegemonías dentro de la comunidad subalterna. De modo que,
toda la gama de repertorios (mensajes y bienes) puestos al servicio de la
cultura hegemónica determina y condiciona las opciones de las clases populares.
Dicho de otra, manera sesga la forma de comportamiento social y provoca una
alienación en la vida de los consumidores.
En este sentido, desarrolla su enfoque en
relación a la identidad cultural, demostrando que ninguna práctica cultural o
de la clase popular es legítima en su totalidad. Es decir, existe una
Hibridación que se construye a partir de la palabra, la visión y consumo del
otro, clase Hegemónica (Auza Garrido, s. a.). En otras palabras, las industrias
culturales tienen su injerencia en las lo popular, es decir, (ibíd.)
transforman la significación de las simbologías y contenidos de los
consumidores.
En cuanto al enfoque de Hibridación
Cultural que Canclini ofrece en algunos de sus libros como: Estrategias para entrar y salir de
la modernidad (1989), Pulido Tirado (2010) explica
que, el autor se propone un concepto que tiene su enclave en los circuitos de
producción y consumo a los que están sujetos los bienes simbólicos que, maneja
el mercado capitalista, en el marco de la globalización. De este modo, las
prácticas culturales tradicionales se van distanciando de las originales para
entrar a nuevas formas que se reconstruyen o recombina con las ya establecidas
socialmente.
La articulación de estas nuevas formas,
según Pulido Tirado (2010) se expresan en dos elementos descritos en el libro
de Canclini antes mencionado y estas son: la relación con lo popular y
folclórico, pues de esta manera se afirma la hibridación como un rasgo inherente
a la cultura. En este sentido, ya no se puede entender lo popular como algo
tradicional, sino más bien es una readaptación de las nuevas prácticas
culturales impuestas por las industrias globalizadas del capitalismo. Es decir,
los bienes simbólicos ya no serían exclusivos de esa cultura, sino de una
rearticulación, donde participa la cultura hegemónica que mutila gran parte de
su esencia (ibíd.).
Por
otro lado, la coexistencia simultánea de distintos subsistemas simbólicos
genera la hibridación cultural. De manera que, Rosas Pineda (2013) explica el
modelo de Canclini como las opciones de lo tradicional versus lo moderno, lo
popular versus lo masivo y así diversas dicotomías que, caracterizan este
enfoque hibridista, contraponiendo las visiones de la cultura en la mente del
sujeto social; frente a la dominación psicológica del capitalismo.
En este sentido, se entiende que la esfera
pública, es mediatizada por las industrias culturales en la medida que se van
sustituyendo por las nuevas tecnologías electrónicas. Así mismo, Rosas Pineda
(2013) citando a Canclini, acota que el consumo de los productos de las
industrias culturales, abre el espacio para apropiarse de lo tradicional y hace
ajeno al sujeto social de sus prácticas originales.
Por
tanto, el enfoque de la hibridación cultural propuesto por Canclini conlleva un
consenso junto al de Barbero, pues ambos se han preocupado por buscar una
diferencia entre los estudios culturales anglosajones y los latinoamericanos.
Es así que, la resonancia de la propuesta de García Canclini parece convocar mucho
más al consumidor que al ciudadano. En esa dirección, la crítica del autor
se vincula con la opinión de Ana Carolina Escosteguy con el proyecto de
hegemonía cultural del mercado.
Así, pasa a ser inevitable que la importancia
asumida por el consumo en el contexto de configuración de identidades diversas,
revele una convergencia teórica con las tesis de la "soberanía del
consumidor" y del "libre mercado" fundadoras de la economía
neoclásica y, desde el punto de vista de la teoría política contemporánea, de
la democracia liberal. (Escosteguy, junio 2002, p. 43-44).
En
segundo lugar, se posiciona el teórico Jesús Martín Barbero y su enfoque sobre
las mediaciones. Dicho enfoque del autor será abordado desde diversos autores
como Auza Garrido, Quirós, Rosas Pineda y Escosteguy. Esto se hará para
identificar las diversas maneras en que, los autores ya citados, han estudiado
o identifica el enfoque de Martín Barbero.
El
enfoque que realiza Barbero en los Estudios Culturales de América Latina, Auza
Garrido (s. a.) plantea que fue él quien tendió el puente en el pensamiento de
la comunicación desde lo popular, pasando por la sociología y la antropología. La
manera de pensar o ver a la sociedad por parte de Martín Barbero era mediante
la cultura hegemónica mediática a partir
de los sujetos, y como estos la recuperaban e incitaban, o bien la deformaban
por mecanismos de resistencia y subversión de sus contenidos (p. 7).
Aunado
a la cultura hegemónica mediática, Martín Barbero pone a los medios de comunicación,
y plantea que tienen un único objetivo y es, tener una lógica estrictamente
comercial y de dominación sobre la población, en este caso sería América
Latina. Y mediante los medios la gente daba significado y sentido a su vida (Auza
Garrido, s. a.). Dicho de otra manera, la sociedad o individuos dependen de los
medios (de comunicación) para que la vida de cada uno de ellos tenga
significado; razón de ser y existir en una sociedad X.
Además
de la dependencia de los medios y de una cultura hegemónica mediática hay otro
elemento, es en el cual la intervención e interpretación se logra mediante la
competencia que se da entre los receptores y los modos de ver de ellos, dicho
en palabras de Martín Barbero (en Auza Garrido, s. a.) se evidencia una relación dinámica entre el receptor y
los productos culturales (p. 7).
Cabe
aclarar que, cuando Martin Barbero se refiere a una cultura mediática, se
refiere a las formas, condiciones y
espacio desde que los medios de comunicación son producidos y consumidos (Quirós,
2004, p. 6). Lo anterior, significa que,
las mediaciones tienen un proceso donde el discurso narrativo de los medios
viene a adaptarse a una tradición narrativa en el ámbito popular del mito y del
melodrama, es decir, que la sociedad adquiere resistencia a la hegemonía
cultural y reconoce la identidad cultural de ellos, no la otra cultura. Decir
que no solo Quirós aborda el concepto de las mediaciones, sino también Rosas
Pineda (2013), ambos de la misma manera.
Siguiendo
con Martín Barbero (en Auza Garrido, s. a.) manifiesta que la imagen y las
tecnologías de la comunicación en su auge, produjeron dos cosas: 1) La respuesta
a una demanda de los grupos acallados o excluidos; y 2) Posibilitaba un cambio
de la lógica del seguidor o militante a la de un sujeto de fidelidades más
móviles y colectividades más abiertas. Más que “cosas” serían enfoques que se
pueden identificar con vida de X ciudad o la decisión de un individuo de
aceptar lo que le favorece de los medios.
Con
respecto a la primera situación, la respuesta a
una demanda de los grupos acallados o excluidos, como bien se sabe en la región
Latina los temas más recurrentes son el político, económico y social, y las
consecuencias las sufren los grupos marginados o excluidos. Entonces en el auge
de la imagen y la tecnología ellos, los grupos marginados, encuentran una voz,
con la cual se pueden hacer escuchar y dar a conocer sus sufrimientos y esa es
la respuesta que demandan dichos grupos. Y con la segunda situación, que
manifiesta Martín Barbero, re refiere a que el individuo ya no es solo un
receptor, sino un creador que decide que acepta y que no dé los medios.
Uniéndose
a la teórica Auza Garrido (s. a.), que aborda el enfoque de los Estudios
Culturales en América Latina de Martín Barbero, esta Rosas Pineda (2013) e
identifica tres enfoques de mediación, que según Martín Barbero son vertientes
de la producción cultural de contenidos. Los enfoques son:
1)
la vida cotidiana familiar y la interacción entre el estilo coloquial íntimo de
la televisión y la inmediatez de la rutina diaria y el círculo familiar; 2) La
conexión de los ritmos temporales; y 3) los géneros de los medios (p. 17).
En
el primer enfoque de Martín Barbero, que presenta Rosas Pineda (2013), se
refiere a que hay una relación entre la sociedad y los medios o, dicho de otra
manera, entre el receptor y los medios de comunicación. Es decir, que el
individuo no acepta en primera instancia los elementos que se le presenta, sino
que evalúa si son significativos y se adapta a ellos. El segundo enfoque viene
a determinar, si la frecuencia temporal de la televisión se ajusta al ritmo de
la audiencia: ya que el ritmo de la televisión y audiencia no se ajustan la
primera a la segunda frecuencia.
Y
el último enfoque, referido a los géneros se da mediante la repetición de
programas que tienden a manipular las masas, comercial y competitivamente;
logrando así el reconocimiento de la identidad cultural. Un ejemplo de este
enfoque puede ser las telenovelas, porque hay un vínculo entre los receptores y
los medios (de comunicación). También los noticieros, programas familiares o
caricaturas se vuelven repetitivos, ya que hay un espacio donde el individuo
sabe la hora y el canal en que se transmiten.
Con los diversos enfoques que plantean Auza
Garrido y Rosas Pineda, se puede llegar a una conclusión y es, Jesús Martín
Barbero en su obra De los medios a las
mediaciones plantea una división (o dilema) en la cual el individuo decide si
permanece en el campo de la modernidad o se adheriré a posiciones post-modernas
(Escosteguy, 2002). En otras palabras, el individuo acepta o no acepta los
elementos que le presentan los medios: lo importantes es lo que el individuo tomó,
meditó, aclaró y adaptó, no necesariamente el mensaje emitido por ellos (los
medios de comunicación) es lo importante.
En
último lugar, el enfoque de Ángel Rama sobre los Estudios Culturales en
Latinoamérica enfatiza sobre el proceso de transculturación, su crítica en
estudios sobre la cultura inicia en 1974 en su artículo denominado Los procesos de transculturación en la
narrativa latino americana. Aquí Rama citado en Pulido Tirado (2010)
entendía la narrativa como un proceso alternativo al regionalismo que se
atrincheraba en los logros ya alcanzados por propia cultura rechazando todo
aporte nuevo, foráneo y vanguardista. De este proceso de transculturación se
destaca a una sociedad con vulnerabilidad cultural en opinión del autor.
Cuando
el autor habla de transculturación en la narrativa se refiere, a un rasgo
europeo presente aun en la narrativa latinoamericana, dicho rasgo descarta
cualquier proceso de cambio o aporte nuevo, y detiene el avance ya alcanzado de
la cultura misma en los países latinoamericanos, provocando así una especie de
vulnerabilidad cultural que obstaculiza los aportes significativos sobre la
propia cultura latinoamericana.
En
este en foque de transculturación narrativa Rama (1982) habló que, la
literatura en América Latina nació de la suntuosa narrativa española y
portuguesa, las letras latinoamericanas nunca se resignaron a sus orígenes y
nunca se reconciliaron con su pasado ibérico. Es este punto cabe destacar que
el autor habló de un origen Latinoamericano en el ámbito narrativo como un
proceso de transculturación narrativa, por ende, este proceso involucró que
muchos rasgos extranjeros encontraran su cuna en parte del nuevo mundo a través
de las letras.
Además,
frente a esta acción de aculturación narrativa operan según Rama (1982) gracias
a la plasticidad cultural formas de integrar las tradiciones, novedades y
elementos de procedencia externa a partir de su reestructuración dentro de su
herencia. En este punto podemos determinar que la influencia de las letras
europeas y portuguesas en la creación literaria de gran parte de América trajo
consigo nueva creencia costumbre y formas de ver la vida que la sociedad fue
adaptando como suyas sin importar su procedencia sustituyendo así sus propias
tradiciones, creencia y costumbres.
Posteriormente
el autor se enfatiza en el concepto de Ortiz sobre transculturación. Concepto
al cual se refiere como Geométrico dado que, involucra tres momentos los cuales
son: 1) lo parcial de aculturación; 2) las incorporaciones procedentes de la
cultura externas; y 3) el esfuerzo de recuperación que se realizaba manejando
los elementos supervivientes de la cultura originaria y los procedentes de las
de afuera.
Estos
tres momentos son claves para entender lo que el autor llamó transculturación,
por una parte lo parcial de la cultura es decir lo poco que se conservaba de la
cultura original en dado momento, las nuevas incorporaciones, luego el esfuerzo
por integrar los elemento de la cultura original con las nuevas incorporaciones
culturales externas, como momentos de la transculturación se vuelven
importantes para entender hasta qué punto ha cambiado la cultura y que rasgos
se conservan y cuáles son las nuevas incorporaciones externas.
Por
otro lado, según Rama citado en Pulido Tirado (2010) en el proceso de
transculturación operan cuatro formas las cuales son: a) perdidas, b)
selecciones, c) redescubrimientos, finalmente, d) incorporaciones. En esta
parte se puede argumentar que, en el proceso de cambio de una cultura se
pierden elementos, se seleccionan nuevos, se redescubren otros y se incorporan
nuevos. Estos cuatro procesos son concomitantes y se relacionan todos dentro de
una reconstrucción cultural en general en un sistema social. En fin, estas
formas de transculturación se materializan según el teórico en las categorías
como lengua, literatura y cosmovisión.
ESTUDIOS
CULTURALES EN CENTROAMÉRICA
En
el ámbito centroamericano, refiriéndose a los últimos años, los Estudios
Culturales se hicieron presente, pero de diferente manera, ya que un gran
número de académicos, según Fumero (2010), combinaron sus investigaciones con
trabajo y práctica intelectual. Es decir, que los estudios de la región
mencionada combinaban diversas actividades académicas con participaciones en
instituciones públicas, militancia (social y política) o en medios de
comunicación.
Los
procesos que hacen diferente a los EC Centroamericanos, según Fumero (2010) son
los movimientos revolucionarios, la crisis de la izquierda y la falta de
interés de los académicos en percibir y manifestar los procesos socioeconómicos
y políticos fueron alternativas para que se le diera más relevancia a los
estudios culturales, poscoloniales y subalternos. Entonces, los estudios
culturales centroamericanos retoman dichos procesos, ya mencionados en este
apartado, para explicarlos y así diferenciarse de los Estudios Culturales
Latinoamericanos y estadounidenses. Porqué. Porque como bien se ha dicho,
parten del desencanto del debilitamiento de la izquierda y de los procesos
económicos, sociales y políticos. También que
…los estudios
culturales surgen desde las humanidades, en Centroamérica estas investigaciones
emergen de las ciencias sociales a diferencia de los de Estados Unidos que
surgieron de las humanidades. (Fumero, 2010, p. 300).
En
otras palabras, los E.C de C.A., sientan sus bases en la historia, la
sociología, la antropología y la psicología, entre otras disciplinas que
conforman las ciencias sociales, para dar a conocer situaciones que estaba
viviendo Centroamérica. De ahí que las
investigaciones de los académicos dieron un giro y cambio de interés por los
temas como el estado-nación, la cultura
política, la cultura popular, la vida cotidiana, el género, la sexualidad, la
subjetividad, la identidad y la etnicidad (Borja, 2015, p.5). Agregar que
los escritores pioneros de los estudios culturales surgen en los años noventa.
Ahora
bien, los académicos que ha hecho estudios culturales, específicamente en El
Salvador son Beatriz Cortéz, Luis Alvarenga, Miguel Huezo Mixco, Rafael Lara
Martínez, Mario Vásquez Oliveira, Ricardo Roque Baldovinos, Amparo Marroquín
Parducci y Tania Pleitez Vela. Pero, en lo que respecta a este apartado,
solamente se retomará a Lara Martínez. Hay que mencionar que El Salvador ha
estado marcado durante mucho tiempo por la lucha política, social y la
identificación de grupos indígenas, que en muchas ocasiones retoman para hacer literatura.
El
mencionado autor realiza un estudio sobre la lengua náhuat en su libro Artes de la Lengua Náhuat-pipil, y dicho
estudio se puede basar entre los temas de étnica e identidad (algunos grupos
étnicos se identifican o diferencian por el dialecto que practican) que
incluyen los académicos cuando hacen estudios culturales.
Lara
Martínez, ha estudiado desde la perspectiva cultural manifestada en las etnias,
es decir, lo indígena a través de sus trabajos. La memoria histórica olvidada
por la sociedad salvadoreña y una reivindicación de los pueblos aborígenes de
nuestro país (Lara Martínez, 2014). El autor en mención rastrea en su enfoque
reivindicativo, el rescate de la lengua pilpil salvadoreña y el despertar por
el nacionalismo hacia las costumbres ancestrales de nuestros antepasados,
abolidos por la imposición del yugo extranjero (español).
En
primer lugar, Lara Martínez (2014) trastoca las ideas que tímidamente abordan
el tema de la lengua Nahuat pipil. De modo que, ahonda más en el estudio de las
artes como símbolo de identidad indígena, en razón de algunas recopilaciones
que investigadores realizaron entre 1935 y 1985. Es así que, el abordaje del
tema indígena está presente en los trabajos de Lara Martínez.
ras, los estudios realizados
hasta el momento son de escasa difusión y no generan la atención necesaria en
un reconocimiento de la cultura aborigen salvadoreña.
En
segundo lugAsí mismo, reconoce que a nadie le interesa la trascendencia de la Lengua Nahuat Pipil, pues, salvo a la etno-musicóloga María de Baratta le interesa reclamar al indígena (Lara Martínez, 2014). En otras palabar, se enfoca en un nacionalismo para revivir la memoria histórica
en la sociedad salvadoreña. En este sentido, Lara Martínez (2014) se aboca a
que la cuidad letrada estigmatiza lo indígena con el barbarismo de las
periferias. Es decir, la exclusión de lo aborigen y el peyorativo social del
concepto de indio.
Además,
toca el elemento de identidad selectiva, en razón de lo que la historia oficial
quiere que se sepa en la sociedad,
No se duda que
un legado cultural que se establece en la literatura constituye una identidad
nacional. Desde la ciudad, las letras enlazan a los escritores y a sus lectores
en una red social de símbolos e imágenes que sustituyen lo real (Lara Martínez,
2014, p. 20).
En
efecto, la memoria de la cultura nacional es mimetizada por una mera invención
de historia oficial sobre los hechos reales que, han ocultado la erradicación
de lo identitario en las culturas o etnias indígenas salvadoreñas.
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