sábado, 19 de noviembre de 2016

Antecedentes de los estudios culturales.
Durante los años sesenta surge un movimiento de intelectuales conformado por Raymond Williams, Richard Hoggart y Edward Thompson, asistidos por Stuart Hall (Borja, 2015), los cuales se distancian del marxismo dogmático que era imperante en esta década para pasar a un marxismo culturalista que tiene un enfoque crítico complejo.  Es decir, aporta una visión a lo cultural y conlleva o apuesta a un proyecto político de ambiciones de la cultura en la sociedad.
La génesis del proyecto político (estudios culturales) se inaugura en la universidad de Birmingham y se crea el Centro para los Estudios Culturales Contemporáneos. En este sentido, se produjeron una gran cantidad de trabajos, configurando los ámbitos políticos y sociales. Según Quirós (2003) el interés se centra en el estudio aproximado en la comunicación de las masas. Es decir, el acercamiento analítico de manera específica en el proceso social que, corresponde a la atribución de sentido en la realidad, desarrollo de la cultura, prácticas sociales compartidas en un espacio convencional de significados.
En cuanto a las influencias teóricas y campos de estudios, Borja (2015) menciona que, la concentración se puede establecer en dos elementos determinantes. En primer lugar, el interaccionismo social que, pretende un acercamiento en la dimensión etnográfica y analiza los valores, significaciones vividas. Es decir, la forma de comportamiento de las culturas dominadas frente al de la dominante. En segundo lugar, la corriente ortodoxa del marxismo, acá se retomarán aspectos de la ideología y se advertirá que ya no es un simple reflejo de la base material, sino que es una reproducción activa en la función de la sociedad.
De modo que, las áreas de los Estudios Culturales poseen una interdisciplinariedad, sus áreas de estudio serán numerosas, entre algunas están: género sexualidad, identidad cultural y nacional, Colonialismo y poscolonialismo, raza y etnicidad, Cultura popular, entre otras (Borja, 2015). En otras palabras, los campos de estudio se enmarcan dentro de la sociedad y se acoplan a nuevas tendencias del dinamismo social, conteniendo disciplinas como: psicología, literatura, filosofía, historia, etc.
En cuanto a los estudios culturales latinoamericanos surgen a partir de los antecedentes anglosajones, entre la década de los años cincuenta y sesenta (Pulido Tirado, 2010). Surgen como un concepto nuevo con influencia de la escuela británica en Birmingham, lo cual, según Borja (2015) se traduce en dos importantes características que son: (1) su potencial político y transformativo y (2) se ocupan de las culturas tradicionalmente marginadas, esto incluye a los grupos subalternos y además a las comunidades desprestigiadas por el racismo social.
Así mismo, los debates sobre la relación entre literatura y revolución, según Pulido Tirado (2010) interpelaron a intelectuales y artistas de todo el continente a definirse en términos no sólo intelectuales sino también políticos. En otras palabras, la producción artística y literaria se definió como una base que sustentó el enfoque social de los Estudios Culturales de América latina.
La genealogía de los estudios culturales latinoamericanos según Pulido Tirado (2010) está marcada por 3 momentos que son: la producción ensayística del siglo XIX y XX es así que, los estudios culturales se presentan como un campo intelectual diverso, interdisciplinario y político. En América Latina la marca de lo político a partir de los años treinta ha sido tradicionalmente marxista y se institucionalizó en 1959 con la revolución cubana y los movimientos revolucionarios de los años sesenta y setenta.
El segundo momento se le adjudica a la recepción de los textos de la escuela de Frankfurt, de los escritos hechos por Teodoro Adorno, Walter Benjamín, Horkheimer. La genealogía de los estudios culturales latinoamericanos es múltiple. De manera que, su formación se puede pensar como un proceso de retroalimentación constante entre diferentes grupos de la sociedad civil, modos culturales populares instituciones culturales, estados nacionales, corrientes de pensamiento interna (Pulido Tirado, 2010).
En tercer lugar, la relación horizontal con desarrollos intelectuales y proyectos académicos de otras áreas geográficas como los estudios subalternos y el poscolonialismo. En este sentido, los textos de Guha, Spivak y Parkash son un fundamento principal (Borja, 2015). Por otra parte, se da la creación de una agenda de investigación en estudios culturales latinoamericanos en Estados Unidos (ibíd.). Es decir, de una procedencia de la academia norteamericana, por lo que, es fundamental la participación de académicos latinoamericanos que trabajan en las universidades de ese país.

Definiciones
En cuanto a las definiciones de Estudios Culturales de manera general tenemos que Stuart Hall citado en Restrepo (s. a.) se refiere a este tipo estudios como un campo interdisciplinario, para entender los complejos amarres de lo cultural y el poder en lo concreto requiriendo de una labor intelectual no reduccionista. A partir de esta definición se puede entender que los Estudios Culturales no se enfocan en estudiar un fenómeno social visto solo desde una perspectiva, sino hay varios enfoques en los cuales se puede estudiar dichos fenómenos. 
Otra definición general la establece Szurmuk y Mckee (2009) cuando define los Estudios Culturales como un abanico de metodologías interdisciplinarias de investigación. En esta definición se puede interpretar como un conjunto de ciencias y metodologías que tienen un motivo en común, este es el de dar explicación a fenómenos sociales que se dieron y se siguen dando en la historia de la humanidad, pautas de conducta, y la relación intercultural.
Ahora bien, ya definido los estudios culturales en general es válido saber en este punto a que se refiere el termino de Estudios Culturales Latinoamericanos. En cuanto a este enfoque americano sobre estudios de la cultura se tiene que, esta clase de trabajos se refiere a una empresa interdisciplinaria y multifacética enfocada en los estudios sobre la cultura Latinoamericana, cuya principal característica de es su enfoque es la importancia que toman las subculturas tradicionalmente marginadas incluyendo la de los grupos subalternos y comunidades de cierta forma desprestigiadas por su sexo, raza, preferencia sexual entre otras cosas (Szurmuk y Mckee, 2009). En este tipo de estudios Latinoamericanos cobra importancia toda forma de expresión cultural desde la más alta cultura hasta la cultura de masas o cultura popular.
En otras definiciones Auza Garrido (s. a.) ve desde una perspectiva crítica los E.C. latinoamericanos. En su artículo denominado; Ficciones y realidades de los Estudios Culturales cita a Roberto Fallarín autor que hace una crítica a este tipo de estudios latinoamericanos al definirlos como una Fetichización de la cultura al pensar lo social puede ser remplazado por lo cultural, ya que esta forma de pensar según el autor deja fuera elementos claves como las estructuras por la que está formada la sociedad. Interpretando esta crítica se puede decir que los E. C. latinoamericanos dejan de lado aspectos sociales como los que tienen que ver con las estructuras en las que se puede dividir la sociedad, para el autor hay un lazo fuerte de interdependencia entre lo social y lo cultural.
Por otra parte, Ríos (2002) define los Estudios culturales Latinoamericanos como un campo configurado dentro de la tradición crítica, que mantiene un dialogo contantes y muchas veces conflictivo con las escuelas europeas de pensamiento como lo son: el estructuralismo francés, la filosofía, el posestructuralismo, modelos sociológicos de la cultura entre otros. En este punto se puede decir que los E.C. latinoamericanos son autónomos en sí mismo, es decir que existe una diferencia marcada entre E.C. europeos y latinoamericanos, en la medida en que unos se auxilian de las escuelas antes planteadas y los otros las cuestionan.
Por otro lado, Walsh (2003) hace una clara distinción al establecer que, los E. C. latinoamericanos a diferencia de otras partes del mundo, son un conjunto de estudios caracterizados por una fuerte estructura disciplinaria dentro de las humanidades con un fuerte eje en la literatura, el arte, filosofía, y las ciencias sociales. Es te autor destaca también un error que se comete en el proceso sobre los estudios de la cultura, este tiene que ver con separar el sujeto del objeto del conocimiento, es decir dejar pasar por alto la relación dialéctica entre sujeto y estructura.
Ahora bien, sintetizando este conjunto de definiciones se puede llegar a la conclusión que, existe una diferencia entre las definiciones E. C. latinoamericanos y E. C.  en general. Esta diferencia es muy marcada, en la medida en que los Estudios Culturales Latinoamericanos enfocan en la cultura de América Latina, poniendo énfasis en las subculturas, clase subordinada y cultura popular, cuyos ejes son la literatura, el arte, la filosofía y las ciencias sociales. Lilos E. C. en general son un abanico que involucra mucho más que aspectos generales de la cultura auxiliados por: el estructuralismo francés, la filosofía, el posestructuralismo, modelos sociológicos de la cultura entre otros.

Momentos en que sientan las bases los Estudios Culturales Latinoamericanos
Ahora bien, plasmadas algunas definiciones de los Estudios Culturales Latinoamericanos, se identificarán algunos momentos, de manera general. Los momentos o rasgos se basan a partir de algunas influencias de la Escuela de Frankfurt o de Birmingham, entre otras, y son la base de ellos (los Estudios Culturales Latinoamericanos). Los momentos importantes en el desarrollo de los Estudios Culturales Latinoamericanos, son:  
1) La tradición ensayística latinoamericana de los siglos XIX y XX; 2) La recepción de los textos de la Escuela de Frankfurt, del Centro de Estudios Culturales Contemporáneos de Birmingham y los del posestructuralismo francés; 3) La relación horizontal con desarrollos intelectuales y proyectos académicos de otras áreas geográficas como los estudios del subalterno y el poscolonialismo; y 4) El desarrollo de una agenda de investigación en estudios culturales latinoamericanos en Estados Unidos ( Szurmuk & Mckee Irwin, 2009, p. 13).
En primer lugar, Szurmuk & Mckee Irwin (2009) en el Diccionario de estudios culturales latinoamericanos, se refieren a la tradición ensayística latinoamericana de los siglos XIX y XX como el origen de la tradición ensayística. Esto sirvió para debates sobre temas como cuestiones de lo nacional y lo continental, lo rural y lo urbano. Es decir, que se enfrentaban lo tradicional, la memoria y la subjetividad ante la modernidad, la identidad y la ciudadanía.
Este momento se puede ver plasmado en la literatura y que ha perdurado en ella, pero en un eje fundamental y es la presencia política y social. Lo nacional y lo continental, lo rural y lo urbano, se puede identificar en la obra de Domingo Faustino Sarmiento, Facundo, donde plasma el desarrollo político, económico y social sobre el área de Sudamérica. Entonces se puede apegar, la temática de la obra Facundo, al primer apartado que se identifica en los Estudios Culturales Latinoamericanos como el origen de ellos.
En segundo lugar, se ubica el momento denominado La recepción de los textos de la Escuela de Frankfurt, del Centro de Estudios Culturales Contemporáneos de Birmingham y los del posestructuralismo francés, y es el momento más crítico para los Estudios Culturales Latinoamericanos, ya que debe de tener validez en su genealogía, es decir, seguir la misma línea de los Estudios Culturales de Inglaterra y Norteamérica y de tal manera ser interpretativos o de utilidad para la realidad latinoamericana.
  Continuando con Szurmuk & Mckee Irwin (2009) dicen que muchos críticos han cuestionado el carácter cosmopolita de los estudios culturales argumentado que en América Latina los estudios culturales tienen una tradición propia (p. 15). Dicho de otra manera, no siguen los modelos de las prácticas de estudio que surgieron en la academia de Estados Unidos: contradicen la genealogía que deben de seguir los E., C., de América Latina.
Además, Szurmuk & Mckee Irwin referencia a algunos autores como culturalistas como a Altamirano, Monsiváis, Ortiz, Sarlo, etcétera, y que ellos se basaron en los textos de la Escuela de Frankfurt, del Centro de Estudios Culturales Contemporáneos de Birmingham y los del posestructuralismo francés, como reza parte del segundo momento de los Estudios Culturales Latinoamericanos.  Por lo cual, queda desacreditado las opiniones de los críticos que dudan del carácter cosmopolita de los E., C., Latinoamericanos.
En tercer lugar, se encuentra el momento Relación horizontal con desarrollos intelectuales y proyectos académicos de otras áreas geográficas como los estudios del subalterno y el poscolonialismo. Este momento, para Szurmuk & Mckee (2009) y basándose en el libro Orientalismo de Edward Said donde él incorpora modelos de origen británico y francés. Además, Said plasma registros de tipo político, literario, filosóficos, entre otros.
Esto es, los Estudios Culturales de Latinoamérica tienen una relación con los de Inglaterra y Francia, y se puede ver mediante un puntapié inicial a este esfuerzo intelectual son la Revolución cubana, la Guerra de Argelia y la descolonización en África. La publicación de las obras de Aimé Césaire, Franz Fanon y Albert Memmi […] (Szurmuk & Mckee, 2009, p. 17). Pero lo relevante es que Fanon, por ejemplo, tuvo eco en América Latina, plasmando aspectos psicológicos y de racismo en sus obras Pieles negras y Los condenados de la tierra.
Agregar que lo poscolonial surge en la academia de los estudios culturales del imperio norteamericano bajo los textos obtenidos de preocupaciones y escritos urgidos en África, Asía, Caribe y América Latina. En último lugar, El desarrollo de una agenda de investigación en estudios culturales latinoamericanos en Estados Unidos, momento en el que se identifica que algunos estudiosos trabajan en las universidades de México y Estados Unidos, por ejemplo. Esto como consecuencia de una exclusión, discriminación y reconocimiento (Szurmuk & Mckee, 2009, p. 19) hacia el tercer mundo: visto como irracional, de poca importancia en la teoría y examinado como un lugar de lo instintivo por la metrópolis.

Precursores y Representantes
Por otro lado, ya abordado las definiciones y momentos en que sienta sus bases los Estudios Culturales de Latinoamérica, se puede pasar a tipificar a los precursores de esta disciplina. Entre ellos se pueden mencionar a Andrés Bello, Simón Rodríguez, Domingo Faustino Sarmiento, José Martí y José Rodó, según Ríos (2002). Cada uno de estos precursores con diversos ideales sobre la vida, como Andrés Bello, por ejemplo, que tenía la perspectiva de si el saber, en cualquier disciplina, sería un órgano verificador de la vida pública.     
Szurmuk & Mckee (2009) agrega a otros precursores, pero a estos teóricos los denomina figuras significativas, de los Estudios Culturales de Latinoamérica como Manuel González Prada, Alfonso Reyes, Pedro Enríquez Ureña, José Vasconsuelos, José Carlos Mariátegui, Fernando Ortiz, Antonio Candido, Roberto Fernández Retamar, Ángel Rama y Antonio Cornejo Polar. Agregar que estos teóricos se pueden ubicar dentro del primer momento que identifican Szurmuk & Mckee en los Estudios Culturales Latinoamericanos, La tradición ensayística latinoamericana de los siglos XIX y XX.
Por lo que se refiere a los representantes de los Estudios Culturales en Latinoamérica, en este estudio se abordarán a tres teóricos, los más representativos por así decirlo, y que vienen a dar sus enfoques a la sociedad Latinoamérica. Los tres estudiosos son Néstor García Canclini, Jesús Martín Barbero y Ángel Rama. Porqué se abordarán a tres teóricos de los Estudios culturales. Porque como bien dice Escosteguy (2002) son muchos los autores a los que se les pueden asociar a los estudios culturales de América Latina, pero pocos que conocen del tema, desconozcan o solo critiquen.
En primer lugar, se encuentra le investigador Néstor García Canclini, quien según (Auza Garrido, s. a.) se concentra en investigar el consumo al interior de lo popular, pues este elemento es la vía de expansión de las hegemonías dentro de la comunidad subalterna. De modo que, toda la gama de repertorios (mensajes y bienes) puestos al servicio de la cultura hegemónica determina y condiciona las opciones de las clases populares. Dicho de otra, manera sesga la forma de comportamiento social y provoca una alienación en la vida de los consumidores.
     En este sentido, desarrolla su enfoque en relación a la identidad cultural, demostrando que ninguna práctica cultural o de la clase popular es legítima en su totalidad. Es decir, existe una Hibridación que se construye a partir de la palabra, la visión y consumo del otro, clase Hegemónica (Auza Garrido, s. a.). En otras palabras, las industrias culturales tienen su injerencia en las lo popular, es decir, (ibíd.) transforman la significación de las simbologías y contenidos de los consumidores.
     En cuanto al enfoque de Hibridación Cultural que Canclini ofrece en algunos de sus libros como: Estrategias para entrar y salir de la modernidad (1989), Pulido Tirado (2010) explica que, el autor se propone un concepto que tiene su enclave en los circuitos de producción y consumo a los que están sujetos los bienes simbólicos que, maneja el mercado capitalista, en el marco de la globalización. De este modo, las prácticas culturales tradicionales se van distanciando de las originales para entrar a nuevas formas que se reconstruyen o recombina con las ya establecidas socialmente.
     La articulación de estas nuevas formas, según Pulido Tirado (2010) se expresan en dos elementos descritos en el libro de Canclini antes mencionado y estas son: la relación con lo popular y folclórico, pues de esta manera se afirma la hibridación como un rasgo inherente a la cultura. En este sentido, ya no se puede entender lo popular como algo tradicional, sino más bien es una readaptación de las nuevas prácticas culturales impuestas por las industrias globalizadas del capitalismo. Es decir, los bienes simbólicos ya no serían exclusivos de esa cultura, sino de una rearticulación, donde participa la cultura hegemónica que mutila gran parte de su esencia (ibíd.).
Por otro lado, la coexistencia simultánea de distintos subsistemas simbólicos genera la hibridación cultural. De manera que, Rosas Pineda (2013) explica el modelo de Canclini como las opciones de lo tradicional versus lo moderno, lo popular versus lo masivo y así diversas dicotomías que, caracterizan este enfoque hibridista, contraponiendo las visiones de la cultura en la mente del sujeto social; frente a la dominación psicológica del capitalismo.
 En este sentido, se entiende que la esfera pública, es mediatizada por las industrias culturales en la medida que se van sustituyendo por las nuevas tecnologías electrónicas. Así mismo, Rosas Pineda (2013) citando a Canclini, acota que el consumo de los productos de las industrias culturales, abre el espacio para apropiarse de lo tradicional y hace ajeno al sujeto social de sus prácticas originales.
Por tanto, el enfoque de la hibridación cultural propuesto por Canclini conlleva un consenso junto al de Barbero, pues ambos se han preocupado por buscar una diferencia entre los estudios culturales anglosajones y los latinoamericanos. Es así que, la resonancia de la propuesta de García Canclini parece convocar mucho más al consumidor que al ciudadano. En esa dirección, la crítica del autor se vincula con la opinión de Ana Carolina Escosteguy con el proyecto de hegemonía cultural del mercado.
Así, pasa a ser inevitable que la importancia asumida por el consumo en el contexto de configuración de identidades diversas, revele una convergencia teórica con las tesis de la "soberanía del consumidor" y del "libre mercado" fundadoras de la economía neoclásica y, desde el punto de vista de la teoría política contemporánea, de la democracia liberal. (Escosteguy, junio 2002, p. 43-44).
En segundo lugar, se posiciona el teórico Jesús Martín Barbero y su enfoque sobre las mediaciones. Dicho enfoque del autor será abordado desde diversos autores como Auza Garrido, Quirós, Rosas Pineda y Escosteguy. Esto se hará para identificar las diversas maneras en que, los autores ya citados, han estudiado o identifica el enfoque de Martín Barbero.
El enfoque que realiza Barbero en los Estudios Culturales de América Latina, Auza Garrido (s. a.) plantea que fue él quien tendió el puente en el pensamiento de la comunicación desde lo popular, pasando por la sociología y la antropología. La manera de pensar o ver a la sociedad por parte de Martín Barbero era mediante la cultura hegemónica mediática a partir de los sujetos, y como estos la recuperaban e incitaban, o bien la deformaban por mecanismos de resistencia y subversión de sus contenidos (p. 7).
Aunado a la cultura hegemónica mediática, Martín Barbero pone a los medios de comunicación, y plantea que tienen un único objetivo y es, tener una lógica estrictamente comercial y de dominación sobre la población, en este caso sería América Latina. Y mediante los medios la gente daba significado y sentido a su vida (Auza Garrido, s. a.). Dicho de otra manera, la sociedad o individuos dependen de los medios (de comunicación) para que la vida de cada uno de ellos tenga significado; razón de ser y existir en una sociedad X.  
Además de la dependencia de los medios y de una cultura hegemónica mediática hay otro elemento, es en el cual la intervención e interpretación se logra mediante la competencia que se da entre los receptores y los modos de ver de ellos, dicho en palabras de Martín Barbero (en Auza Garrido, s. a.) se evidencia una relación dinámica entre el receptor y los productos culturales (p. 7).
Cabe aclarar que, cuando Martin Barbero se refiere a una cultura mediática, se refiere a las formas, condiciones y espacio desde que los medios de comunicación son producidos y consumidos (Quirós, 2004, p. 6).  Lo anterior, significa que, las mediaciones tienen un proceso donde el discurso narrativo de los medios viene a adaptarse a una tradición narrativa en el ámbito popular del mito y del melodrama, es decir, que la sociedad adquiere resistencia a la hegemonía cultural y reconoce la identidad cultural de ellos, no la otra cultura. Decir que no solo Quirós aborda el concepto de las mediaciones, sino también Rosas Pineda (2013), ambos de la misma manera.  
Siguiendo con Martín Barbero (en Auza Garrido, s. a.) manifiesta que la imagen y las tecnologías de la comunicación en su auge, produjeron dos cosas: 1) La respuesta a una demanda de los grupos acallados o excluidos; y 2) Posibilitaba un cambio de la lógica del seguidor o militante a la de un sujeto de fidelidades más móviles y colectividades más abiertas. Más que “cosas” serían enfoques que se pueden identificar con vida de X ciudad o la decisión de un individuo de aceptar lo que le favorece de los medios.
Con respecto a la primera situación, la respuesta a una demanda de los grupos acallados o excluidos, como bien se sabe en la región Latina los temas más recurrentes son el político, económico y social, y las consecuencias las sufren los grupos marginados o excluidos. Entonces en el auge de la imagen y la tecnología ellos, los grupos marginados, encuentran una voz, con la cual se pueden hacer escuchar y dar a conocer sus sufrimientos y esa es la respuesta que demandan dichos grupos. Y con la segunda situación, que manifiesta Martín Barbero, re refiere a que el individuo ya no es solo un receptor, sino un creador que decide que acepta y que no dé los medios.   
Uniéndose a la teórica Auza Garrido (s. a.), que aborda el enfoque de los Estudios Culturales en América Latina de Martín Barbero, esta Rosas Pineda (2013) e identifica tres enfoques de mediación, que según Martín Barbero son vertientes de la producción cultural de contenidos. Los enfoques son:   
1) la vida cotidiana familiar y la interacción entre el estilo coloquial íntimo de la televisión y la inmediatez de la rutina diaria y el círculo familiar; 2) La conexión de los ritmos temporales; y 3) los géneros de los medios (p. 17).
En el primer enfoque de Martín Barbero, que presenta Rosas Pineda (2013), se refiere a que hay una relación entre la sociedad y los medios o, dicho de otra manera, entre el receptor y los medios de comunicación. Es decir, que el individuo no acepta en primera instancia los elementos que se le presenta, sino que evalúa si son significativos y se adapta a ellos. El segundo enfoque viene a determinar, si la frecuencia temporal de la televisión se ajusta al ritmo de la audiencia: ya que el ritmo de la televisión y audiencia no se ajustan la primera a la segunda frecuencia.       
Y el último enfoque, referido a los géneros se da mediante la repetición de programas que tienden a manipular las masas, comercial y competitivamente; logrando así el reconocimiento de la identidad cultural. Un ejemplo de este enfoque puede ser las telenovelas, porque hay un vínculo entre los receptores y los medios (de comunicación). También los noticieros, programas familiares o caricaturas se vuelven repetitivos, ya que hay un espacio donde el individuo sabe la hora y el canal en que se transmiten.    
 Con los diversos enfoques que plantean Auza Garrido y Rosas Pineda, se puede llegar a una conclusión y es, Jesús Martín Barbero en su obra De los medios a las mediaciones plantea una división (o dilema) en la cual el individuo decide si permanece en el campo de la modernidad o se adheriré a posiciones post-modernas (Escosteguy, 2002). En otras palabras, el individuo acepta o no acepta los elementos que le presentan los medios: lo importantes es lo que el individuo tomó, meditó, aclaró y adaptó, no necesariamente el mensaje emitido por ellos (los medios de comunicación) es lo importante.
En último lugar, el enfoque de Ángel Rama sobre los Estudios Culturales en Latinoamérica enfatiza sobre el proceso de transculturación, su crítica en estudios sobre la cultura inicia en 1974 en su artículo denominado Los procesos de transculturación en la narrativa latino americana. Aquí Rama citado en Pulido Tirado (2010) entendía la narrativa como un proceso alternativo al regionalismo que se atrincheraba en los logros ya alcanzados por propia cultura rechazando todo aporte nuevo, foráneo y vanguardista. De este proceso de transculturación se destaca a una sociedad con vulnerabilidad cultural en opinión del autor.
Cuando el autor habla de transculturación en la narrativa se refiere, a un rasgo europeo presente aun en la narrativa latinoamericana, dicho rasgo descarta cualquier proceso de cambio o aporte nuevo, y detiene el avance ya alcanzado de la cultura misma en los países latinoamericanos, provocando así una especie de vulnerabilidad cultural que obstaculiza los aportes significativos sobre la propia cultura latinoamericana.
En este en foque de transculturación narrativa Rama (1982) habló que, la literatura en América Latina nació de la suntuosa narrativa española y portuguesa, las letras latinoamericanas nunca se resignaron a sus orígenes y nunca se reconciliaron con su pasado ibérico. Es este punto cabe destacar que el autor habló de un origen Latinoamericano en el ámbito narrativo como un proceso de transculturación narrativa, por ende, este proceso involucró que muchos rasgos extranjeros encontraran su cuna en parte del nuevo mundo a través de las letras.
Además, frente a esta acción de aculturación narrativa operan según Rama (1982) gracias a la plasticidad cultural formas de integrar las tradiciones, novedades y elementos de procedencia externa a partir de su reestructuración dentro de su herencia. En este punto podemos determinar que la influencia de las letras europeas y portuguesas en la creación literaria de gran parte de América trajo consigo nueva creencia costumbre y formas de ver la vida que la sociedad fue adaptando como suyas sin importar su procedencia sustituyendo así sus propias tradiciones, creencia y costumbres.
Posteriormente el autor se enfatiza en el concepto de Ortiz sobre transculturación. Concepto al cual se refiere como Geométrico dado que, involucra tres momentos los cuales son: 1) lo parcial de aculturación; 2) las incorporaciones procedentes de la cultura externas; y 3) el esfuerzo de recuperación que se realizaba manejando los elementos supervivientes de la cultura originaria y los procedentes de las de afuera.
Estos tres momentos son claves para entender lo que el autor llamó transculturación, por una parte lo parcial de la cultura es decir lo poco que se conservaba de la cultura original en dado momento, las nuevas incorporaciones, luego el esfuerzo por integrar los elemento de la cultura original con las nuevas incorporaciones culturales externas, como momentos de la transculturación se vuelven importantes para entender hasta qué punto ha cambiado la cultura y que rasgos se conservan y cuáles son las nuevas incorporaciones externas.
Por otro lado, según Rama citado en Pulido Tirado (2010) en el proceso de transculturación operan cuatro formas las cuales son: a) perdidas, b) selecciones, c) redescubrimientos, finalmente, d) incorporaciones. En esta parte se puede argumentar que, en el proceso de cambio de una cultura se pierden elementos, se seleccionan nuevos, se redescubren otros y se incorporan nuevos. Estos cuatro procesos son concomitantes y se relacionan todos dentro de una reconstrucción cultural en general en un sistema social. En fin, estas formas de transculturación se materializan según el teórico en las categorías como lengua, literatura y cosmovisión.  


ESTUDIOS CULTURALES EN CENTROAMÉRICA
En el ámbito centroamericano, refiriéndose a los últimos años, los Estudios Culturales se hicieron presente, pero de diferente manera, ya que un gran número de académicos, según Fumero (2010), combinaron sus investigaciones con trabajo y práctica intelectual. Es decir, que los estudios de la región mencionada combinaban diversas actividades académicas con participaciones en instituciones públicas, militancia (social y política) o en medios de comunicación.
Los procesos que hacen diferente a los EC Centroamericanos, según Fumero (2010) son los movimientos revolucionarios, la crisis de la izquierda y la falta de interés de los académicos en percibir y manifestar los procesos socioeconómicos y políticos fueron alternativas para que se le diera más relevancia a los estudios culturales, poscoloniales y subalternos. Entonces, los estudios culturales centroamericanos retoman dichos procesos, ya mencionados en este apartado, para explicarlos y así diferenciarse de los Estudios Culturales Latinoamericanos y estadounidenses. Porqué. Porque como bien se ha dicho, parten del desencanto del debilitamiento de la izquierda y de los procesos económicos, sociales y políticos. También que
…los estudios culturales surgen desde las humanidades, en Centroamérica estas investigaciones emergen de las ciencias sociales a diferencia de los de Estados Unidos que surgieron de las humanidades. (Fumero, 2010, p. 300).
En otras palabras, los E.C de C.A., sientan sus bases en la historia, la sociología, la antropología y la psicología, entre otras disciplinas que conforman las ciencias sociales, para dar a conocer situaciones que estaba viviendo Centroamérica.  De ahí que las investigaciones de los académicos dieron un giro y cambio de interés por los temas como el estado-nación, la cultura política, la cultura popular, la vida cotidiana, el género, la sexualidad, la subjetividad, la identidad y la etnicidad (Borja, 2015, p.5). Agregar que los escritores pioneros de los estudios culturales surgen en los años noventa.
Ahora bien, los académicos que ha hecho estudios culturales, específicamente en El Salvador son Beatriz Cortéz, Luis Alvarenga, Miguel Huezo Mixco, Rafael Lara Martínez, Mario Vásquez Oliveira, Ricardo Roque Baldovinos, Amparo Marroquín Parducci y Tania Pleitez Vela. Pero, en lo que respecta a este apartado, solamente se retomará a Lara Martínez. Hay que mencionar que El Salvador ha estado marcado durante mucho tiempo por la lucha política, social y la identificación de grupos indígenas, que en muchas ocasiones retoman para hacer literatura.  
El mencionado autor realiza un estudio sobre la lengua náhuat en su libro Artes de la Lengua Náhuat-pipil, y dicho estudio se puede basar entre los temas de étnica e identidad (algunos grupos étnicos se identifican o diferencian por el dialecto que practican) que incluyen los académicos cuando hacen estudios culturales.
Lara Martínez, ha estudiado desde la perspectiva cultural manifestada en las etnias, es decir, lo indígena a través de sus trabajos. La memoria histórica olvidada por la sociedad salvadoreña y una reivindicación de los pueblos aborígenes de nuestro país (Lara Martínez, 2014). El autor en mención rastrea en su enfoque reivindicativo, el rescate de la lengua pilpil salvadoreña y el despertar por el nacionalismo hacia las costumbres ancestrales de nuestros antepasados, abolidos por la imposición del yugo extranjero (español).
En primer lugar, Lara Martínez (2014) trastoca las ideas que tímidamente abordan el tema de la lengua Nahuat pipil. De modo que, ahonda más en el estudio de las artes como símbolo de identidad indígena, en razón de algunas recopilaciones que investigadores realizaron entre 1935 y 1985. Es así que, el abordaje del tema indígena está presente en los trabajos de Lara Martínez.
ras, los estudios realizados hasta el momento son de escasa difusión y no generan la atención necesaria en un reconocimiento de la cultura aborigen salvadoreña.
En segundo lugAsí mismo, reconoce que a nadie le interesa la trascendencia de la Lengua Nahuat Pipil, pues, salvo a la etno-musicóloga María de Baratta le interesa reclamar al indígena (Lara Martínez, 2014). En otras palabar, se enfoca en un nacionalismo para revivir la memoria histórica en la sociedad salvadoreña. En este sentido, Lara Martínez (2014) se aboca a que la cuidad letrada estigmatiza lo indígena con el barbarismo de las periferias. Es decir, la exclusión de lo aborigen y el peyorativo social del concepto de indio.
Además, toca el elemento de identidad selectiva, en razón de lo que la historia oficial quiere que se sepa en la sociedad,
No se duda que un legado cultural que se establece en la literatura constituye una identidad nacional. Desde la ciudad, las letras enlazan a los escritores y a sus lectores en una red social de símbolos e imágenes que sustituyen lo real (Lara Martínez, 2014, p. 20).

En efecto, la memoria de la cultura nacional es mimetizada por una mera invención de historia oficial sobre los hechos reales que, han ocultado la erradicación de lo identitario en las culturas o etnias indígenas salvadoreñas. 

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